Soneto a la Soledad
Sombra fiel que en fría cama escondida
Aguardas seductora mi regreso
Oscura cárcel de libertad preso
Estoy por no alejarte de mi vida.
Fallido el amor mi alma arrepentida
Yace merecedora de tu beso
Mudo quedo al aceptar que en eso
Victorioso salí en la acometida.
Tu cruel boca mi labio tembloroso
Envenena cobrando la osadía
De huir, de ser, en fin, caballeroso.
Quiéreme soledad durante el día
Cuando tu mano suelte y caprichoso
A la noche me acueste en compañía.
José Cuquerella
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