La conversación que nunca tendremos
(I) Que no paren los fuelles.
Qué mar te susurró a los ojos
En tu paseo por los muelles
En los que amarro mis palabras,
Donde mis deseos acallan.
Que amarte tarde tal despojo
No supondría en la macabra
Costa en que varan mis sonrisas
Y en la que mis rimas encallan.
Quemarte intento mientras flojo
Sopla el viento, mas ni la brisa
De tu voz zozobra mi cama.
Se callan los fuelles
Se apagan las risas
Que avivan las llamas.
(II) Con el cielo cubierto.
Querida no temas jamás hallarte
Sola, muerta, viva, en agonía
Que herida mi fe y el alma mía
Ciego solo vislumbro que al buscarte
Encontraré pedazos del momento
En que juré morir solo, por ti
Sin páginas ni cuentos, transcurrir
Tan lento que ni importa, tras cubrir
Con tres capas de alcohol el firmamento
Del día en que la vida
Se vino conmovida
A reirse de mi.
(III) Caer de gala.
Deja en mis sueños de dar cuerda
A la infructífera esperanza
Que marinera bien recuerda
Mi mente cómo hacer un nudo
Que cause un eco de alabanza
Un golpe seco, sordo y mudo
Y pare aquel eterno flujo
De sangre dulce sin el lujo
De caer digno con el crudo
Corazón de gala
Podridas mis alas
Y el amor desnudo.
(IV) Nada menos que la sal.
Devuélveme mi sombra entumecida
Uniálido espectro de animal
Pálida convicción tras el cristal
Que a las olas llora convencida
Que imploras, de rodillas sorprendida,
A nada y nada menos que la sal,
Néctar del clavel de aquel rosal,
Logró cerrar a medias las heridas
Que el murmullo inaudible y el rumor
De un barullo incomprensible consiguieron
Abrir en las raíces del tumor
Del lóbulo derecho de un pudieron
Ser ambos felices, trato el dolor
Con las mismas mentiras que me hirieron .
(V) Si me pierdo búscame.
Lograrías alcanzarme
Si siguieras el camino
Del que tus sueños hablan
Cuando no hablan conmigo
Lograrías encontrarme
Agudizando el oído
Cuando canto lo que ha sido
Cuando miento y desafino
No me encuentres si al buscarme
No eres la canción
Mecida por el viento
En la que me he escondido
No me busques si al perderme
No eres el reloj
oxidado por el tiempo
Con el que me he perdido
No me pierdas ni me encuentres
En los mares del olvido
No me busques si no entiendes
O si comprendes lo que digo.
Dicho sea, no me quieras
Si me quieres vivo.
(VI) Únete a la historia.
¿Si de pronto te besara?
Romperías a llorar
Contaría horrorizado
Por los cauces de tu cara
Trece soles resbalar,
En tu rostro soleado.
¿Si de pronto te besara?
Romperías el silencio
Con un grito contenido
O un furor que derrumbara
La esperanza que sentencio
De un futuro alternativo.
¿Si de pronto te besara?
Romperías los cristales
Que separan nuestros cuerpos
Con un beso que olvidara
Los pasados ideales
Y repare mis recuerdos.
¿Si de pronto te besara?
Romperías con lo escrito
Te unirías a la historia
Que mi boca te contara
Sin final
Ni moral
Sin gloria
Ay del cuentacuentos maldito
Si en vez de verle le miraras.
(VII) Rimas en papel mojado.
Sin aire pereciendo al esperar
Con pies fríos en el fondo del lago
Mientras tu cara aún sea mi cruz
Mientras tus labios no sean la luz
Que me ayude a tu lado descifrar
Rimas escritas en papel mojado.
José Cuquerella
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