Salmo Responsorial
Vuelvo a ser hijo bastardo de Sión
De rodillas le suplico a mis hermanos
Ven y matamé Caín que de amapolas
He cubierto los jardines de mis manos
Y no escucho aunque lo intente una canción
Que no me hable de silencio merecido
Por las olas de mi voz en tu vestido
Supe ver que me ahogaría en la razón
Y pido perdón
Que me acosté a tu lado
Y me quedé dormido
José Cuquerella
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