A dónde vas mi querubín

Solo un mal de amores coagulado
Demonio alicaído del infierno
Esclavo del mismísimo gobierno 
Eterno del silencio acomodado

El viento de aquel mar equivocado
Llorado por el dios de lo violento 
Mudado con la piel de mi tormento
Tormenta de papel huracanado

Timón de un timonel, también presunto
Ladrón que se apropió tras el motín 
Coronas de oropel de un rey difunto

Diablo junto a un fuego bailarín
Al fin te me apareces, yo pregunto 
Quo vadis, mi pequeño querubín 

Buscas acaso
el caos que a tu paso
Liberas en mi suelo

Busco el ocaso
Del caos que a mi paso
Me llueve desde el cielo

Pues si tan solo un beso me das
Porque tan sólo me sentí sin ti
Juro absorber la lluvia en mí 
Y a ti no te llueva nunca más

Para dar mayor sentido a mi sermón 
Invento una salida a mis palabras 
Palabras que dan vida a un juramento 
Momento en que comienza mi oración 

Lo juro por...
El sopor en mis latidos serenos
Por las noches que soñé contigo 
Por aquellas en que en sueños no te vi
Y al no verte al abrigo
Del insomnio me escondí 
Para no echarte de menos
Porque dormida a mi lado
Sonreías a la vida
Esa vida que me has dado

En un pasado fui

Pánico escénico 
Arsénico orgánico 

Forjado bucólico 
Alcohólico Tarado

Yo oscura pesadilla de los mares
Y tú una criatura reluciente 

Yo demente y tú de lugares
Escondidos de los ojos de la gente 

Pensé poner un lema a tus altares:
"Perséfone del Hades de mi mente"
Verdad es que tal lema eternamente 
Inscrito está en mis piedras angulares 

Pleyades de deseos sugerentes

Lo juro por el cepillo de dientes 
Que en tu casa guardas siempre para mí 

Quiero que ardas en mis lágrimas y sí,
También quiero que tú llores la mitad 
Porque puestos a llorar lloremos juntos 
Para juntos llorar de felicidad 

Y bésame los ojos cuando lluevo 
Y bésame con labios de café
Subiré a tu carrusel, pero primero,

Primero bésame de nuevo
Que si con un beso te quiero 
Con dos te adoraré
Y vivir del amor que me deliras 
Y llegar a saber quién eres
Por qué me quieres
Cuando me miras

Y yo te miro
Cuando bailas yo te miro 
Y comprendo por qué baila el universo 
Que en envidia Dios inmerso 
Compite contigo

Y no sé
Por qué bailas conmigo 
¿Por qué?

En fin...
Quo vadis querubín 

José Cuquerella 

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